Cuatro especies principales de Quercus para zonas verdes. 1º Parte

  • 19 diciembre, 2018

Quercus petraea

Descripción

Roble albar. Árbol caducifolio, de hasta 35 m de altura, de copa amplia y abierta y un potente sistema radical. Ramillas juveniles lampiñas, de color castaño brillante. Hojas más o menos obovadas, de margen ondulado, verde oscuras por el haz y algo más claras por el envés, con la base del limbo desde cuneada a levemente auriculada, lampiñas por el haz y con algunos pelos en los nervios del envés, con pecíolo mayor de 1 cm provisto de un surco en la parte superior.

Florece en primavera. Las bellotas, de color amarillento, aparecen solitarias o en pequeños grupos; nacen sésiles o sujetas por un corto cabillo.

Distribución

Se extiende desde el oeste de Asia hasta el suroeste de Europa. En la Península Ibérica aparece por todo el Norte de España, alcanzando hacia el S el Sistema Central y la Serranía de Cuenca. Prefiere los suelos silíceos profundos, con suficiente humedad ambiental. Suele formar parte de bosques mixtos con otras especies caducifolias del género, con pinos o abetos.

En la Península se reconocen dos subespecies: la denominada subsp. petraea tiene hojas con 5-7 pares de nervios laterales y los nervios derivados de éstos son poco visibles, mientras que en la subsp. huguetiana hay 7-9 pares y los nervios más pequeños son claramente visibles. La primera es la más extendida, mientras que la segunda aparece sobre todo en la mitad S de Cataluña y en algunos puntos aislados de Navarra y Cantabria.

 

 

 

 

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